Entre la selva caminaba agotado, sin saber muy bien a donde, las laceraciones en mis piernas aunque habían sanado levemente aún ardían al tocar alguna rama con espinas. Las plantas bajo mis pies respiraban invisibles y algunas dejaban de vivir detrás mi andar.
Las palabras que alguien más pensó y que puso en mi boca ahora se convertían en letras, hijas de antiguas culturas de las que yo mismo fui parte, aunque nunca hubiera existido.
Recordé el caudal de agua que me envolvió, luego de estar a salvo en la ribera del río, un paso en falso ahogó mi boca, el agua me llevó sin pausa hacía lo más profundo de mi ser, mis brazos buscaban el aire de la superficie pero su fuerza era infinitamente mayor a la mía.
Abrí los ojos
En medio del espacio, las estrellas explotaban muy cerca a mi, un muro que no percibía evitaba que su energía me destrozará, era un grandioso espectáculo, una tras otra, centelleantes, arrasaban con todo a su paso, algunas muy lejanas apenas parecían pequeños fuegos nocturnos.
La estela de escombros creaba nuevos cuerpos que colisionaban entre si, destruyendo y creando, nuevos sistemas, nuevas montañas de hielo, nuevos mares calientes, nuevas selvas, nuevos seres, los hijos de antiguas civilizaciones.
Contemple esta maravillosa vista por miles de años, sin otra compañía que la energía que de las estrellas se desprendía y los esfuerzos por comprender de mi parte y de parte de los nuevos seres, que nacían y morían sin dejar rastro.
Abrí los ojos
Las palabras no eran necesarias, sus ojos eran tan claros que no necesitaba explicar para hacerme entender lo que quería decir. Me moví ligeramente sobre mi costado y cambie de posición luego de no haberlo hecho en años.
No estoy seguro si la sensación de movimiento se hizo palpable en mi cuerpo o en lo que – pensé - era la ausencia de él. Luego de un largo tiempo de haber estado sentado en la misma posición supe con certidumbre que todos los caminos confluían al mismo río.
Fui consciente al fin de la existencia de mi cuerpo y por ende de mi mortalidad, que siempre da paso a los más tumultuosos y los más felices días. Con la tranquilidad de hacer lo que deseaba me dispuse a tomar una posición adecuada para los días por venir.
Abrí los ojos
Desperté a su lado, sus ojos estaban llenos de todo lo que había existido antes de su existencia, por momentos me sentía llevado por ellos, hacía lo más adentro de su ser y del pasado.
Aunque no aparté mis ojos, más por extrañeza que por valentía, sentí que en algún momento me convertiría en parte suya y con un parpadeó quedaría encerrado detrás de su pupilas, sin voz, sin conciencia, sin dolor. Parecía una idea apenas normal al encontrarnos en un lugar tan remoto y único como en el que habíamos despertado.
No puedo decir que no me habría gustado que eso sucediera, pensé que quizá detrás de su iris estaba un nuevo universo del que sería dios si allí estuviese, tampoco puedo decir que no sucedió.